martes, 3 de marzo de 2020

La costura como trabajo previo a la lectoescritura

En mi última publicación en Instagram, he colgado un vídeo del primer contacto de Anna con un bastidor de costura. Os animo a verlo y leer la experiencia de ver sus primeras puntadas porque es realmente fascinante. 


Hablando con Gema Luna, maestra de la escuela libre Canción de Luna de Madrid, sobre actividades que puedan favorecer la adquisición de la lectoescritura (que no adelantarla), me comentó que el objetivo en su escuela era buscar actividades que tuvieran sentido para los niños y las niñas. Como Gema ha estado desde niña siempre muy vinculada a la costura, comprendió que esta era un preciosa forma de favorecer la importancia de trabajar con las manos y de acercar el arte a los más pequeños.


La costura permite trabajar muchas de las destrezas necesarias para la lectoescritura, como son:
  • coordinación óculo - manual
  • motricidad (el movimiento de los brazos, la pinza,…)
  • definición de la lateralidad
  • capacidad viso – espacial

El primer contacto que tienen los niños y niñas con la lana es un gran cesto lleno de ovillos de colores que es un lujo verlo, lleno de madejas que pueden tocar, deshacer, intentar hacerlos de nuevo… Es una aproximación al material, a su textura, a su olor, a su calidez. 


Luego empiezan con los caracolillos (trenzado de lanas), por parejas y también de forma individual. Con los caracolillos juegan de mil formas: los usan de cinturón, de diadema, para atar juguetes...


Continúan con los móviles de fieltro y bolas (los típicos abalorios con un agujero en el centro), en las que intercalan un recorte de fieltro con una bolita, para así crear un lindo móvil.



Luego pasan al bastidor, primero con puntadas libres que empiezan de puntos más largos a puntadas más concretas y con sentido (aquí empiezan a definirse y hacen caminitos para lograr hacer puntadas más pequeñas). Seguido de un bastidor en el que trabajan formas, tanto curvas como rectas, haciendo diferentes dibujos, como un corazón o una casa, tal y como se puede ver en las siguientes fotos.





Con un bastidor más grande y con los recortes de los que hablaba cuando hacen los móviles, los niños y niñas de Canción de Luna están creando lo que será en un futuro un precioso cojín, ¿os lo podéis imaginar? ¿Podéis imaginar la satisfacción de un niño o una niña al realizar un cojín con sus propias manos? (os dijo que yo me hice un agujero para guardar mis agujas y me sentí orgullosísima). También el bastidor da lugar a realizar bolsos, que son geniales para luego poder transportar sus cosas.


Cuando ya hay un mayor dominio, el bastidor deja paso al telar colectivo, ellos y ellas mismos se acercan cuando adquieren las destrezas necesarias. Después de un tiempo con él y cuando Gema ve que están preparados, después de un tiempo en el telar colectivo, les propone el telar individual. Es una actividad con mucho sentido pues, de este telar individual, cuando esta terminado, lo doblan, lo cosen y  llega a ser el estuche que se llevaran cuando dejen la escuelita para ir a Primaria.



Yo no entiendo mucho de costura… pero creo que esto es mucho más motivante que algunas de las actividades que se llevan a cabo en la escuela desde hace muchos y muchos años. Además permite el trabajo de la atención plena, de vivir el aquí y el ahora algo muy importante en el frenesí que se respira hoy en día. 



Si te interesa saber más sobre las actividades de Canción de Luna, no dudes en visitar su fanpage de Facebook o su instragram (@canciondeluna) y si vives por la zona de Madrid y estás buscando escuelita para tus peques (de 2 a 6 años), puedes pedir un entrevista y ver in situ el hogar que allí han creado, pura magia.


Aida

P.S.: Por favor, no uses las fotografias sin mi permiso.




jueves, 6 de febrero de 2020

Yo sin mí

Hace diez meses que no pasaba por el blog, no es que no haya tenido nada interesante que decir, si más no, poco tiempo para dedicarle y me ha sido más fácil resumir en uno o dos stories o en una publicación de instagram lo que quería decir.

Pero hoy necesito escribir, necesito escribir por mí y por las personas que puedan estar en mi situación. Hoy quiero decir que ser madre es muy duro en un mundo lleno de complicaciones que no acompañan para nada. Es duro porque remueve muchísimas cosas y no solo por eso, es muy duro si eliges afrontar esos cambios y no pasar de puntillas por el lado. Y simplemente me apetecía decirlo.


He decidido hacer muchas cosas para estar mejor,  el autocuidado del que tanto se habla y tan necesario es , pues estaba viendo que la situación me estaba superando, me estaba superando a mi y con ello estaba arrastrando a las personas que más me han apoyado y más me quieren. Y me siento valiente si, porque no era algo que me apeteciese para nada. No me apetecía para nada remover en lo más profundo de mi ser, porque es más fácil tenerlo ahí guardado, como mínimo para a mi. A veces puede parecer que Anna sea el centro de todoa mis males y, todo lo contrario, fue ella la que activo en mi estas ganas y necesidad de un mundo mejor. Pero si que es cierto que hay tantos y taaaantos cambios, que uno tiene que parar a buscarse y a aprender a vivir con todos y cada uno de ellos. Cambios con tu mismo ser, cambios como persona, como mujer, como madre (que ni conocías), como hija, como pareja y un largo etc.


Y a veces uno se siente tan solo y tan perdido en este camino... por eso, el consejo que me doy a mi misma es: rodeate de personas que te ayuden, que te comprendan, que sumen y te hagan reír. Crea tu propia tribu. Será duro igualmente, pero con unas risas todo siempre es mejor. ¡Mucha luz!


Aida


P.S.: Por favor, no uses las fotografias sin mi permiso. 

miércoles, 20 de marzo de 2019

Obediencia y voluntad según Maria Montessori

El otro dia hablaba con mi pareja sobre Anna y surgía el tema de la obediencia. En un momento de frustración, la mirada adulta fue la de pensar que no hacía caso a nada. Que no era obediente. En una sociedad donde el desobediente es malo y el obediente, por supuesto, es bueno. No me malinterpretéis, no es mi opinión, es un realidad palpable. 

Pero como decía Maria Montessori, no entendemos la obediencia ligada al desarrollo de la voluntad. Ella hablaba de los tres grados de la obediencia y en este primero, donde Anna se encuentra, difícilmente habrá obediencia cuando ni siquiera se ha establecido un desarrollo que lo permita. Es decir, es difícil que un niño o una niña responda a una orden que no corresponde a su impulso vital, pues este obedece a su horme y no será hasta que crezca, que habrá mayor consciencia y mayor control sobre sí mismo. Más adelante, podremos observar cierta obediencia, pero que pueda obedecer una orden hoy, no significa que mañana pueda, de igual modo que algo te puede salir muy bien al principio pero, para conseguir la perfección, será necesaria una práctica constante. 

En un segundo grado, el niño o niña será capaz de obedecer no solo a su propia voluntad, si no a la voluntad de otra persona. Pero para llegar ahí hay que seguir todo un proceso. 

Con todo esto quiero decir que a veces no somos conscientes de que pedimos o esperemos ciertas actitudes o comportamientos que no responden a su nivel. Que el hijo o la hija del vecino sea capaz de hacerlo no quiere decir que sea adecuado a esa edad. Cualquiera puede aprender, eso no significa que tenga que ser en el mismo momento ni de la misma manera. 

La obediencia necesita un desarrollo de la consciencia, para luego desarrollar la voluntad y, en el máximo nivel, poder entender que la voluntad de otra persona puede producir en uno mismo un bien propio. Eso es difícil hasta para un adulto consciente. Llegará, pero en su momento y con el despliegue de ciertos elementos.



Aida


P.S.: Por favor, no uses las fotografias sin mi permiso.