martes, 10 de abril de 2018

Baby Led Weaning o alimentación dirigida por el bebé

Antes de tener a Anna, debo confesar que no había oído hablar en mi vida de Baby Led Weaning (BLW) o alimentación dirigida por el bebé (o autoregulada por el bebé). No fue hasta que, en uno de los grupos de apoyo a la lactancia que realiza gratuitamente el ambulatorio de mi barrio, la comadrona nombró las siglas. Curiosa yo, al llegar a casa, empecé a indagar en el tema y la verdad que lo que leí me gustó.

Me pasó un poquito como con el colecho (y también como con el porteo, aunque con este último debo confesar que ya me hacía gracia el hecho de llevar a mi peque colgada, incluso antes de quedarme embarazada), a medida que me iba interesando en el tema, iba viendo todos los beneficios que conllevaba.





Hay mucha biografía sobre el tema, Carlos González (pediatra de renombre en crianza con apego) y Julio Basulto (un crack en nutrición y sin pelos en la lengua) tienen libros escritos sobre el tema y que recomiendo en profundidad. Carlos escribió “Mi niño no me come” y Julio “ Se me hace bola”. Otro libro muy interesante que leí fue “El niño ya come solo” de Gill Rapley y Tracy Murket, donde aparecen numerosas opiniones de madres y padres que han realizado el “método” con éxito.




Pero bien, vamos a hablar de qué es el famoso BLW porque parece que me haya ido un poco por las ramas, aunque he visto importante remarcar la biografía al principio por si alguien quiere informarse en el tema, ellos para mi son la biblia de la alimentación autoregulada por el bebé.
Las siglas Baby Led Weaning hacen referencia al destete autoregulado por el bebé, donde este empiece a satisfacer sus necesidades de alimento, paulatinamente, de la leche materna (o artificial) al alimento de tipo sólido. Digo paulatinamente porque creo que no hace referencia a sustituir una cosa por otra, si no que a medida que el niñx crece es el que deja el pecho poco a poco (a su propio ritmo) para nutrirse a base de una alimentación sólida. Al principio será por curiosidlad, viendo lo que hace el adulto, poco a poco entenderá que ese alimento sacia su hambre también, además de estar bueno.




Tal y como la OMS recomienda (y como se indica en la guía que la Generalitat de Cataluña sacó recientemente) la leche materna (o artificial) debe ser el alimento principal y único hasta los 6 meses. A partir de ahí, se empiezan a introducir alimentos de tipo sólido pero la base principal de la alimentación sigue siendo la leche. Esto será así hasta el año, pues en este intervalo de tiempo, el pequeñx empezará a comer más sólido y a necesitar menos cantidad de leche que hasta el momento (no siempre es el caso).




Pero empezar a comer sólido a partir de los 6 meses no se puede hacer así a la torera, hay una pautas e indicaciones que hay que seguir para que el “método” sea algo seguro.  De manera resumida son:

- Debe haber cumplido los 6 meses (no tener ninguna dificultad que pudiera impedir la deglución correctamente y, con respecto a los prematuros , tengo entendido que su maduración es diferente a los bebés nacidos a término). Esto no significa que todos los bebés de 6 meses estén preparados para empezar a esa edad, lo importante es repetar el ritmo de maduración de cada uno.

- Debe mantenerse sentado y erguido. Nosotros esperamos un poco más a que Anna se aguantará bien sola. Evidentemente a los 6 meses Anna no era capaz de sentarse por si misma, pero si se aguantaba en nuestra falda (y creímos que podría hacerlo durante un breve tiempo en la trona mientras comiera). Mantenerse erguido significa que al sentarlo, el bebé no se “plega”. Nosotros hemos seguido (no a rajatabla) las corrientes de Emmi Pikler en cuanto a un desarrollo psicomotor más libre y guiado por el niñx y solo hemos sido menos exigentes a la hora de comer. Si os interesa el movimiento libre os recomiendo leer su libro o buscar información sobre el instituto Lóczy.

- Debe haber perdido el reflejo de extrusión. Esto significa que cuando un objeto entra en su boca el pequeñx no lo expulsa. Es un mecanismo de defensa y se va perdiendo con el paso del tiempo. Es decir, cuando algo le entra en la boca no tiene que sacar la lengua para sacarlo.

- Y lo más importante, debe mostrar interés por la comida.





La comida se tiene que ofrecer al principio en forma alargada, de manera que el niñx pueda cogerla con facilidad y la pieza de comida le sobresalga por arriba y por abajo, pues la parte que le queda dentro de la mano no se la podrá comer. Nosotros optamos por comprar un cortador (dejo el enlace aquí) que nos permitía cortar la comida en ondas y que creíamos que le podía facilitar el que no se le resbalará, tal y como veis en la fotografía. 




Nosotros empezamos con los alimentos que se suele empezar cuando se dan triturados, pero se puede empezar con la comida que uno prefiera, siempre que cumpla ciertas normas:

-  La zanahoria y la manzana, por su textura, tienen riesgo alto de atragantamiento hasta los 3 años y yo se las ofrezco al vapor o al horno.

- Otro alimentos redondos como las uvas, cortadas en gajos. Son alimentos que se le pueden resbalar en los dedos e ir directos a la garganta.

- La carne yo empecé a ofrecérsela picada, iba a la carnicería y les pedia que me la pasaran por la trituradora. Luego, al ofrecérsela en trozos, hay que cortarlos a contra veta. Ahora se lo corto en trocitos pequeños ya que domina muy bien la pinza (y si no se los pincho con el tenedor, que hace un poco que se los hemos dado, otras familias se los dejan desde el inicio aunque coman con los dedos). 




Algo que me parece interesante de empezar lo antes posible con el alimento sólido, sin triturar, es el hecho de que contra más bebés son, el reflejo de arcada esta más avanzado en la lengua con respecto a la garganta. Es decir, si un alimento demasiado grande o que no puede gestionar llega demasiado atrás, contra mas pequeño es el niñx, antes lo expulsará porque la arcada vendrá antes de llegar a la garganta. No se si me explico.




Y para mi lo mejor es poder disfrutar con ella de las comidas y estar en la mesa todos juntos, disfrutando y compartiendo.




*Aida*

martes, 13 de marzo de 2018

De cabeza al colecho

Digo de cabeza al colecho porque en verdad nos tiramos de cabeza a él. Jejejeje! Dejarme que me explique. 

Juro solemnemente que hace unos años atrás era de las que pensaba que los niñxs (niños y niñas) tenían que dormir en su cama, comer la comida que tocaba, ir en el cochecito... (no en plan exagerado pero si que era un poco más tradicional, digámoslo así) ¡Como ha llovido desde entonces! Por eso nunca digo nunca, porque si no me dolería la barriga de tanto tragar palabras.          

Os cuento un poco para que entendáis. Anna nació con 3035gr pero después de una cesaría, la inexperiencia y seguro que más factores, tardó 6 días en bajarme la leche, eso y que se cansaba y dormía de seguida al comer. A perdió mucho peso y estuvo unas semanas con suplemento a jeringa-dedo (significa que con el dedo en la boca y una jeringuilla, la alimentábamos después de tomar teta, para así no confundirla con las tetinas). Os explico esto porque había que darle de comer, si o sí, cada 3 horas. Con lo cual la historia era: Anna profundamente dormida (supongo que letárgica del cansancio y el no comer lo suficiente), la intentábamos despertar y resultaba una tortura china, cuando lo conseguíamos se pasaba una hora mamando (encima terminamos con pezoneras) y cuando se volvía a dormir ya era casi hora de despertarla otra vez.  



Hago un paréntesis para explicar algo de lo que no teníamos ni idea y que, seguramente, también influyó en la pérdida de peso. A los bebés dicen que hay que alimentarlos cada 3 horas aproximadamente, sobretodo los primeros días (aunque ellos lo suelen pedir más o menos cada 3 horas ya de por si). Pues nosotros contábamos las 3 horas desde que Anna terminaba de comer. ¡Error! Las horas se cuentan desde que empieza a comer. Si tienes un recién nacido glotón no habrá problema, como tengas a un dormilón, que le cuesta engancharse, que de seguida se cansa, que la mamá es inexperta, está nerviosa... pues tienes un cóctel molotov como nos paso a nosotros. Pero bueno, otro día hablaré de ello.       

Estábamos en que despertábamos a Anna con muchas dificultades, moviéndola, desnudándola, rascándole los pies, la espalda, incluso mojándole la cabeza... una tortura lo veía yo. A veces pensaba que lo que le hacíamos rozaba el maltrato. Pero tenía que comer. Y una vez se dormía, ya había que volverla a despertar. Y yo creo que le trastocamos un poco el sueño la verdad, pero tampoco se si es posible o es la culpa la que habla.




Anna dormía en la cuna colecho y en el moisés el primer mes fantásticamente y, a partir de entonces, dejó de hacerlo. La cuna y el moisés pasaron a tener pinchos y solo dormía en brazos. Y lloraba, lloraba mucho.

Entonces llegaron las noches y empezó a dormir encima nuestro. Era la única manera en que podíamos descansar. Hacíamos turnos en el sofá y Anna dormida boca abajo encima de nuestro pecho. Nada recomendado pero no teníamos alternativa o no conocíamos otra. Dormir o descansar es una forma de decirlo; descansaba el que se iba a la cama solo y el que se quedaba lo pasaba bastante mal entre el miedo de que la peque se cayera o que le pasara vete tú a saber. Pero por suerte no le pasó.




Gracias a las sesiones del grupo de lactancia de mi ambulatorio y la calma que me transmitía la comadrona Marta y, sobretodo, a sus consejos, logré dejar las pezoneras y sentirme más cómoda para dar el pecho tumbada. Y así empezamos a dormir en el sofá las dos, co-sleeping como lo llaman en inglés. A medida que iba ganando confianza en dar el pecho tumbada, empezamos a probar en la cama y: ¡voilà! Desde entonces llevamos colechando, la mayoría de veces echamos a papa de la cama porque Anna todavía se despierta con bastante frecuencia y a veces se puede pasar dos horas despierta. Pero creedme, cuando no se despierta y solamente se engancha a mamar, no sabéis el lujo de casi no despertarse y continuar durmiendo.

Empezó como supervivencia y ahora no concibo no compartir la cama con ella. Para que veáis que mundo nuevo abre la maternidad. Situaciones que no hubieses imaginado, cosas que pensabas que nunca harías y sensaciones tan profundas que no entiendes como podías haber vivido hasta entonces.


Eso sí, tenemos una cama con canapé y estamos buscando alternativas para que Anna no se pueda caer de la cama. Todavía tenemos la cuna colecho en un lado (la usa de gimnasio) y el cojín de lactancia en el otro (en vista de poner una valla de estas de cama). ¿Qué me recomendáis las que también colecháis con vuestros peques?



Aida

lunes, 5 de marzo de 2018

DIY - Cometa de inspiración Waldorf

Hola de nuevo! 

Llevo unas semana desaparecida pero es que los virus aterrizaron en casa y han hecho mella. Tengo pendiente un post sobre el colecho y como dormimos (o sobrevivimos) en casa. Pero necesito algo de inspiración y hacía tiempo que tenía en mente este tutorial de una cometa de mano al estilo Waldorf. 



Anna de momento no lo usa como una cometa. De momento juega con la cintas y se enreda en ellas, le gusta mirar los colores y, a veces, no le hace ni caso. Cuando sea más grande tengo intención de hacerle una con las cintas más largas para dar más movimiento y puede que le cambie los colores siguiendo una sola tonalidad. Pero es que me encantan los colores del arcoíris y el degradado me parece precioso, así que esta vez me decidí por estos colores. 

Los materiales que se necesitan son muy pocos:

· Cintas de colores 
· Un aro de madera de aproximadamente 8cm de diámetro 



El aro de madera podéis encontrarlo en ferreterías o en jugueterías especializadas que tengan materiales para la panera de los tesoros, por ejemplo. Las cintas de colores las compré en la mercería y les pedí exactamente la largada que necesitaba, que fue un metro de cada color. 

El montaje es muy sencillo, se trata de doblar cada cinta por la mitad y anudarla al aro de madera. Una vez atado, yo le hice doble nudo (y aún así Anna consiguió un día deshacer el de color rojo, así que siempre hay que tener un ojo cuando juegan). A partir de aquí es ir poniendo los diferentes colores uno al lado del otro, mirando de hacer el anudado siempre desde el mismo sitio para que, estéticamente, quede mejor. 






Y ya está, ya tenéis una cometa al estilo Waldorf, con materiales sencillos y totalmente handmade. ¡Ahora a disfrutarla!




Por aquí llueve y no he podido hacer mejores fotos. Esperemos que venga el calorcito pronto, la primavera está a la vuelta de la esquina. 


Aida